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Instituto Cultural

Ganador de la Orden

Manuel José Hurtado

a la Excelencia Educativa 2008
Ganador del Premio

Sapientiae

a la Excelencia Educativa 2009

189 Aniversario del Congreso Anfictiónico de la Sociedad Bolivariana

 

DISCURSO DE

NIVIA ROSSANA CASTRELLÓN ECHEVERRÍA

EN OCASIÓN AL 189 ANIVERSARIO DEL CONGRESO ANFICTIÓNICO

SOCIEDAD BOLIVARIANA

SALA CAPITULAR

PALACIO BOLÍVAR

22 DE JUNIO DE 2015.

 

Tras la huella del Pequeño Simón

 

 

“Que el mundo piense de mí lo que quiera. Ese es asunto de ellos. Si me han de juzgar, bien o mal, es su derecho. Mi deber es actuar con rectitud... como si la vida fuera justa, como si la Patria fuera agradecida, como si el porvenir nos debiera la victoria, como si los hombres fueran buenos...”. Federico Amiel.

 

Con alegría asumo el grato deber que nos concita esta mañana, en esta histórica sala, en que un día como hoy iniciaba un evento sin parangón en el que los jóvenes Estados de Hispanoamérica, intentaban adivinar el futuro, construyendo desde el presente, ese porvenir al que  aspiraban que se conjugara en primera persona, plural, que vislumbraban se erigiría sobre las convergencias, descartando las divergencias, al acercarse al ideal bolivariano de “una asamblea […] que sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos y de juez, árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias”.  Memoria admirable de la Humanidad es este salón en el que peso de la historia y de las oportunidades perdidas,  nos increpan en cada uno de sus rincones… ¿Qué hubiera sido de nuestra Latinoamérica si las suspicacias y las rivalidades no hubieran  menoscabado el norte de la promesa de anfictionía? ¿Cuál hubiera sido  el papel de Hispanoamérica en el concierto de naciones si Bolívar hubiera logrado que los jóvenes Estados de entonces se hubieran atrevido a esgrimir la causa común para alterar el entramado de la Historia con una propuesta de unidad y armonización de hojas de ruta con objetivos compartidos? 

Antes de proseguir, no puedo desdeñar esta oportunidad sin aludir a la  comprometida labor del entonces Canciller Harmodio Arias, quien soñó con un Palacio Bolívar  cuyo nombre toma en consideración lo acaecido hace 189 años  en esta  Sala Capitular, cuando, como augurio en la Carta de Jamaica, próxima a cumplir 200 años, El Libertador presagió  un futuro desafiante y confuso para las entonces jóvenes naciones hispanoparlantes.

 

Convencida soy de que cada uno de ustedes puede disertar admirablemente y narrar anécdotas poco conocidas de Simón José Antonio de la Santísima  Trinidad de la Concepción Bolívar y Palacios Ponte y Blanco con la precisión y pertinencia  que amerita la ocasión que nos convoca. Agradezco el grato deber que me impone la distinguida e histórica Sociedad Bolivariana al darme el honor de ser la oradora de fondo de una fecha que cala mucho en la conciencia de quienes creemos en una América unida, más justa, más libre y más democrática. Aludo al cariño especial que me demuestra la Sociedad Bolivariana y  su selecta membresía para justificar esta decisión que solo puedo comparar en grado de satisfacción por tan agradable obligación, cuando hace ya casi 14 años, me correspondió presidir el desfile de tres de noviembre de 2001, con ocasión de la conmemoración de98 años de vida republicana. Es mi ferviente deseo tener la fortuna de hoy compartir mi visión de Bolívar, con la fuerza de los ideales que quedan como huella indeleble, en el alma de quienes nos identificamos con una pléyade de sueños cuya estela es inseparable de la figura del Libertador. Acojo a Bolívar en su inmensidad como visionario que se adelantó  en siglos, en su ideario para nuestra América, al Bolívar de luces y de sombras, al hombre con defectos, virtudes y debilidades,  quien inspira a casi dos siglos de haber desaparecido de este mundo físico, menos al hombre de armas, y más al ideólogo, al estratega, al líder, al agente de cambio. Quizás mis palabras sean solo la percepción de su servidora de un hombre cuya esencia continúa siendo un inmenso misterio, quien  fue laudado  y venerado, para llegar a ser menospreciado y humillado, por sus propios compatriotas. ¿Cómo no recordar con dolor la afrenta que supuso que su amada Venezuela, por la que tanto se esforzó a fin de verla libre, conminara a Colombia a no acogerlo en su hora más aciaga, con la amenaza de romper relaciones diplomáticas mientras se mantuviera en su territorio? Cómo no pensar en quien agoreramente juró en el Monte Sacro, con la fuerza que marcan el corazón y el temple de un muchacho de 22 años quien, teniendo como testigo a su maestro, Simón Rodríguez, se  impuso una inmensa tarea que  nace de su profundo convencimiento que la libertad es un bien que merecemos todos, que se trata de la esencia del ser humano que se realiza en libertad, y sólo con ella y a través de ella, puede alcanzar las cimas más altas--- ¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!

 

No hay en Bolívar cavilaciones ni asomo de dudas…Es lo que diferencia al forjador de sueños del conformista que racionaliza la realidad como hecho indefectible e inmutable…Bolívar es un hombre que más que inspirar por sus hechos y sus glorias, se caracteriza por no temer al cambio y propiciarlo, como lo que fue, el alquimista que trocaba en realidad, lo que muchos llaman “imposible”. EL anfictionismo, aquella corriente de pensamiento  integradora que tiene su piedra angular  de que juntos somos más fuertes y más grandes, todavía tiene asignaturas pendientes en esta Latinoamérica díscola, que en ocasiones decepciona por su visión coyuntural y a corto plazo, como cala en Bolívar, adelantado al menos doscientos años a su época en el ideal.

 

Bolívar  sueña con  la creación de una instancia “que nos [sirva] de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias”. Se trataría de una asamblea general capaz de garantizar los convenios internacionales, de constituirse en tribunal de arbitraje y de organizar las fuerzas defensivas de la confederación. Ello haría de Hispanoamérica un interlocutor internacional  a no ser desdeñado, capaz de proteger los intereses de sus Estados miembros; en lo estratégico-militar, garantizando la conclusión de las hostilidades con España,  y preservándola de futuras agresiones extranjeras, fortaleciendo así a las jóvenes repúblicas. Por supuesto, esta magna asamblea, en la visión del Libertador, sólo podía estar en un sitio…Panamá. Ya lo decía en 1815, en la  Carta de Jamaica, “Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo.”

 

Analizar lo acaecido hace 200 años es tratar de poner en perspectiva circunstancias de tiempo, modo y lugar. No es mi intención acometer una enjundiosa referencia descriptiva de Bolívar a la que pueden en un momento de reflexión, acceder, estoy convencida, en cualquier relato histórico. Comparto las enseñanzas de Bolívar desde la perspectiva de mis ojos legos, a dos siglos de distancia del escenario de sus fecundas causas. Quizás lo que más me intriga es esa fuerza interna que le hace prestidigitador iluminado de sus circunstancias y de Hispanoamérica. De la historia, hay que evaluarla en perspectiva. Los hechos, solo son hitos en el tiempo. Son las lecciones que se derivan de lo actuado por las personas, ejemplos humanos de falibilidad y perfectibilidad, lo que debe permear, influir y coadyuvar a la construcción de un mundo diferente.

 

Si le tocara a un psicólogo definir a Bolívar, es muy probable que lo describiría como una persona segura de ella misma, convencida de su capacidad de trastocar la realidad, de cambiar sus circunstancias, a pulso,  porfiadamente confiando en su facultad de incidir en el destino de toda Hispanoamérica; con una resiliencia a toda prueba, automotivado, y con un locus de control interno tan poderoso que persuadido estaba y así inspiró a miles, de la posibilidad de aspirar a un mundo diferente y que para ello era factible no sólo de anhelar  un cambio, sino de generarlo. Es notoria su facultad de desdeñar la realidad, como un caleidoscopio de circunstancias pasajeras, susceptibles de ser variadas, en el convencimiento que un concierto de voluntades tenían más fuerza que los ejércitos más poderosos de la época.

 

De Bolívar, llama la atención las aviesas circunstancias que desde su más tierna infancia,  amenazaron con malograr su destino. Aunque Bolívar es un Mantuano, hombre de fortuna desde su cuna, tiene una vida azarosa y desafiante desde pequeño. Es huérfano de ambos progenitores ya a los nueve años. Pierde a su padre, a los dos años; después a su madre, a los 9 años. Ambos mueren victimas del zarpazo inclemente de la tuberculosis.  ¿Cuántas veces escuchamos en los medios de comunicación o conocemos de historias o de justificaciones técnicas incluso que atribuyen a la orfandad, el fracaso personal o haber caído en vicios o desviado su hoja de ruta en la vida de muchas personas?  Incluso, hubo inestabilidad en cuanto a sus tutores, pues su abuelo materno falleció poco después y quedó a cargo de un tío paterno, quien, por su carácter hosco y modales bruscos y su interés de querer imponer que Bolívar viviera en casa de Simón Rodríguez donde tendría que convivir con 20 personas, desencadenó un acto de rebeldía del Libertador, quien se escapa a la residencia de su hermana María Antonia. ¿Cuántas veces no escuchamos de casos de niños que  provienen de hogares disfuncionales o monoparentales y que a ello se atribuye sus serios problemas de adaptación psicosocial? En perspectiva, Bolívar, sin duda fue un niño en riesgo. ¿Cuál fue la amalgama que en su interludio de mayor debilidad pesó más que sus circunstancias?  ¿Por qué Bolívar no fue un joven acomodado más que se dedicara a usufructuar de la vida, los placeres y las comodidades propias de su entorno, justificando su conformismo, como tantos lo hacen, en sus circunstancias?  Sin dejar de lado su potencial gracias a su personalidad, su genio y su categoría de líder, la más grande influencia en su vida, al igual que en el caso de Alejandro Magno y  muchos más, fueron sus maestros. ¿Quién formó a este Hispanoamericano Universal, figura sin parangón en el imaginario colectivo de nuestra América Latina? Toca considerar a sus formadores. La realidad es que Bolívar tuvo maestros que,  incluso, rebasaron su papel de formadores para convertirse en mentores y ¿por qué no?, en progenitores substitutos. 

Bolívar fue un aprendiz ávido que no recibió educación convencional tal como la conocemos hoy. Por ello, incluso, fue señalado en su momento. Enfatiza la carta que dirige a Santander cuando, en primera persona, Bolívar describe su formación: más allá de los parámetros convencionales para aquilatarla, es evidente su avidez de autodidacta que lo  influye tanto en su visión de la democracia, el Estado de Derecho, La libertad y la República. Destaca también su capacidad estratégica que no es producto de una formación castrense formal, sino, nuevamente, es consecuencia de su interés personal en la mejora continua.  Tal como describe en su carta a Santander de 20 mayo de 1825 cuando se refiere a las críticas que hace Mr. de Mollien, un viajero francés que recorre la región para comentar no sólo sobre sus parajes sino sobre sus líderes y también, según él, sobre las limitaciones que los caracterizan. Bolívar describe a sus maestros y la formación que recibe de cada uno de ellos: alude a Robinson, para las primeras letras; a Andrés Bello, para la literatura y la geografía; al Padre Andújar, para las matemáticas con la academia que se funda para formarlo, que continuó cultivando en la de San Fernando, de Madrid lo mismo que los de idiomas con maestros selectos de aquella capital, estudios todos que hizo bajo la dirección del sabio Marqués de Ustaris, en cuya casa vivía; amén de las lecciones que, siendo todavía muy niño, dice, recibiera de esgrima, equitación y baile, y añade:

“Ciertamente que no aprendí la filosofía de Aristóteles ni los códigos del crimen y del error; pero puede que Mr. de Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke Condillac, Buffon, D'Alambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin.”

Nuevamente salta a la vista la fuerza de voluntad de Bolívar que  atribuyo sin evidencia científica, con la convicción de compartirlas, a sus raíces vascas, pues no se conforma con lo recibido formalmente e incrementa su acerbo con su pasión por la lectura y su interés por temas de actualidad en ese entonces y, aún hoy, igualmente actuales, por su calidad de intemporales.

Bolívar rompe paradigmas y escribe nuevos dogmas empinándose sobre sus circunstancias. La huella de sus maestros no pasa desapercibida como es el caso de Simón Rodríguez a quien se refiere en su carta, como Robinson. Bolívar tiene su primer contacto con  un sistema de educación formal cuando asiste a la escuela pública que regenta Rodríguez, quien, muy influido por  El Emilio de Jean Jacques Rousseau, impacta el pensamiento bolivariano y va horadando en sus acciones y menesteres. ¿Qué le enseñan sus maestros o mejor, reformulemos la interrogante, qué aprende Bolívar de ellos? Bolívar, en primera persona, responde a la pregunta en términos inequívocos cuando le comenta a Rodríguez: "Yo he seguido el sendero que usted me señaló. No puede usted figurarse cuán hondamente han calado las lecciones que usted me ha dado; jamás he podido borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado. Siempre presente, ante mis ojos intelectuales, las he seguido como guías infalibles".Estoy convencida que esa huella imborrable que dejan sus maestros en Bolívar provienen de la mejor manera de enseñar que es a través del ejemplo. A su vez, Simón Rodríguez se decanta por una definición de educación integral que perfila en su texto, “Luces y Virtudes Sociales”, en el que expone que los hombres deben prepararse al goce de la ciudadanía con cuatro especies de conocimientos, en su primera y segunda edad: instrucción social, para hacer una nación prudente;  instrucción corporal, para hacerla fuerte; instrucción técnica, para hacerla experta, e instrucción científica, para hacerle pensadora. Bolívar,el niño que tuviera circunstancias desafiantes que pudieron haber truncado su fructífero aporte a través de una vida ejemplar a  Latinoamérica y al mundo, tiene la fortuna de recibir la influencia de quien consideraba al ser humano capaz de aportar en diferentes ámbitos a una sociedad,  como parte del proceso de preparación al goce responsable de la ciudadanía. No escapa a  esta distinguida audiencia, que el gran debate en el país y acaso en muchos más, es cómo pasar de un modelo en exceso academicista, a uno que resalte y potencie todas las facetas de la naturaleza humana. Simón Rodríguez creía en la formación integral. Tan profunda fue la influencia de su maestro que Bolívar, al describir el objeto de la educación, prevenía  “Bueno es que el ciudadano sea un literato, un sabio, pero antes de eso debe ser un ciudadano.  Saber sus obligaciones sociales es el primer deber de un republicano, la primera de sus obligaciones es vivir de una industria que no le perjudique a otro, directa ni indirectamente”, “Un hombre (un ser humano) sin estudio es un ser incompleto”.Esta máxima, a primera vista, lapidaria, denota una realidad que hoy se hace cada vez más evidente: quien no tiene acceso a la educación que merece, según sus potencialidades y aspiraciones, es un ser humano frustrado, cuyo destino se aleja de la autorrealización y dela libertad.

Rodríguez comparte sus ideales de libertad y en la primera intentona de liberación de Venezuela, por respaldar a los insurrectos, debe huir a Jamaica, EEUU y Europa donde continúa por años hasta su muerte. Bolívar lo alcanza ya hecho un hombre en el viejo continente y viajan juntos. Allí, Rodríguez es el silente testigo del juramento en el Monte Sacro, que se convierte en un deber autoimpuesto en la hoja de ruta de Simón Bolívar.

Con Andrés Bello, Bolívar aprende geografía y literatura, en lo formal, pero en lo esencial, hay un hilo conductor más poderoso  y perdurable, pues comparten ideales, aspiraciones de Libertad y de liberación de su pueblo del yugo español.  Con  Andrés Bello y Luis López Méndez, Bolívar es parte de la primera misión venezolana cuyo propósito es lograr el apoyo británico a la causa de la liberación de Hispanoamérica. Pasaron penurias juntos  y, aunque no hubo un resultado exitoso, llama la atención que Andrés Bello es escogido a ser parte de esta estratégica misión, por su maestría en la lengua anglosajona que había aprendido por iniciativa propia. Bolívar, aprende de los mejores maestros, en este caso, del mejor de todos, el ejemplo, en cuanto a  la valía de ser autodidacta, pues tanto Simón Rodríguez como Andrés Bello se distinguieron por su afán de aprender. Bolívar, el hombre que aspiraba a ser un actor determinante en la liberación de Hispanoamérica fue un aprendiz apasionado que sabía de la otra gran liberación a través de la educación. Es por ello, que con denuedo, insiste en que la educación no debía ser un bien exclusivo de quiénes tuvieran los medios para acceder a ella.  En las naciones liberadas, se hizo lo necesario para crear escuelas, primarias, secundarias e incluso, universidades. También se atendió a los niños y niñas que con él compartieron la desdicha de perder a sus progenitores, fundado las primeras instituciones educativas para huérfanos.

Asociaba la felicidad, a  la fortuna de acceder a una educación mientras que sentenciaba que “el ignorante, …siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción y se precipita infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre…” En los aciagos momentos que vive la Patria, no puedo dejar de pensar en esta frase de Bolívar y preguntarme si un pueblo más culto, hubiera sido un caldo de cultivo menos fértil a la epidemia de conformismo ciudadanoy vulnerabilidad que afecta a nuestras instituciones en el presente, pues el Libertador a quien se le señalara como un hombre  con tendencia al autoritarismo jamás se le pudo asociar con  acto de corrupción alguno, mas bien, al igual que Monroe, puso su patrimonio a disposición de la causa revolucionaria, muriendo un hombre pobre. Su honorabilidad pundonorosa hizo sancionar a los que birlaban al erario con un decreto que condenaba a la pena de muerte a todos los funcionarios que hubieran “malversado o tomado para sí” parte de los fondos de la nación, medida que implementó con el fin de reducir el mal de la corrupción en la entonces Gran Colombia. Cualquier Comentario al respecto sobra.

Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, en su libro “Las cinco mentes del Futuro” propone los perfiles que debemos tener las personas. Las cinco mentes que describe parten de la premisa de que la educación y formación podrán crear personas con estas mentalidades. Se refiere a 5 mentes: la disciplinada, la sintética, la creativa, la mente del respeto y la mente ética. Cuando consideramos la propuesta de Gardner, se hace evidente que Bolívar fue un hombre que perteneció de siempre al futuro. Fue combinación admirable de ciencia y arte, esencial para la mente disciplinada, que parte del conocimiento a una práctica consistente y direccionada que encuentra balance en su andadura. En cuanto a la mente sintética, ¿Qué mejor capacidad de síntesis que la Carta de Jamaica? Pieza magistral que a casi 200 años de ser escrita, describió y avizoró el futuro de Latinoamérica con precisión de veedor del futuro? ¿Cómo un documento con menos de 8 mil palabras puede reflejar los antecedentes, los dilemas y los desencuentros de la Hispanoamérica de entonces, hoy Latinoamérica y tener vigencia intemporal? A eso llamo, capacidad de síntesis.  Cuando pensamos en la mente creadora de Bolívar, retumban las paredes de este recinto pues tuvo el hombre la más preclara idea que fue promover el anfictionismo como una corriente de pensamiento que trascendió la fragilidad de un Congreso que se inaugurara en un día como hoy, en 1823 con representaciones incompletas y grandes suspicacias. -Sólo el representante del Perú recibió tres legajos de instrucciones de tres autoridades distintas antes  que diera inicio la reunión- Cuando hace más de una década me correspondió recorrer el continente, en el convencimiento que el sueño de Bolívar no sólo era factible sino absolutamente pertinente y urgente,  las circunstancias me persuadieron que los desencuentros de otrora subyacen, subrepticios, reptando y pugnando por hacer acto de presencia. Aún hoy, Simón Bolívar, conmueve por  el respeto que dispensa a su ideal de una Latinoamérica unida  que jerarquiza a compromiso  y nuestra vergonzosa asignatura pendiente que aún no logra ser superada. La cuarta mente, la del respeto, se hace evidente en un Bolívar que se dispensa el mayor respeto, siendo fiel a sus ideales y a su palabra, muriendo pobre, habiendo nacido rico, conociendo las mieles del poder y la lisonja, también  admitió sus derrotas, cuando dijo aquello de que “he arado en el mar”. La quinta mente, la ética, es parte del entramado de la vida y obra de Bolívar. ¿Quién forzó a Bolívar a acometer semejante epopeya que, a todas luces, se convirtió en una hazaña irrepetible dada las desiguales circunstancias de los actores en contradictorio? ¿Qué le hizo soñar con un mundo diferente para todo Hispanoamérica? ¿Por qué, cuando se hizo del poder, no cayó, como tantos, en el desgreño y en la corrupción? Su conciencia, es decir, su mente ética, fue su adarga en un escenario de intrigas, envidia y pequeñez en el que fue protagonista principal. Fue tema de tanto interés para Bolívar que aspiró en el Congreso de Angostura, a crear un cuarto poder al que denominó “Moral y Luces”, pues consideraba se trataba del binomio de primeras necesidades de Hispanoamérica. Para El Libertador, era esencial en toda sociedad que hubiera un cuerpo de buenas costumbres, una normativa ético-moral basada en principios de honestidad, para orientar el comportamiento de los ciudadanos y una educación  de calidad, esto es, la luz del conocimiento que ilumina la mente de los hombres y mujeres de esa sociedad.

Cuándo vemos a Bolívar en contraluz, su figura no disminuye en el tiempo, sino por el contrario, se hace aún más evidente que su vigencia es atemporal, como sus ideas y propósitos. Bolívar fue un hombre que tuvo la gran suerte de poder empinarse sobre sus circunstancias y convertirse en un servidor de los pueblos a los que liberó. Con ellos quiso compartir la gran fortuna que recibiera de sus maestros. “Moral y Luces”, síntesis diáfana de lo que debe ser una formación integral que promueva y asegure construcción de ciudadanía. Hoy es un día en que el reconocimiento no es sólo para Bolívar sino para todos aquellos que participaron en su formación, hombres preclaros como Simón Rodríguez y Andrés Bello, quienes nos dejan como legado, ejemplos vivos del resultado de una formación de calidad en su pupilo Simón.También es un día de esperanza, en el que se impone que abramos el alma y miremos a nuestro alrededor, concentrémonos en aquel niño o niña que de pronto se nos antoja inquisitivo y hasta cansón y como hubiera dicho mi madre, mi gran mentora y primera maestra…pregúntense si de pronto no estás ante el próximo gran científico, el artífice de una reforma constitucional, el inventor de una vacuna milagrosa, un gran pintor…o el próximo Simón Bolívar…

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Feliz Día Del Padre

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PROCEDIMIENTO DE INSCRIPCIÓN

Panamá, 5 de mayo  2015

Estimados padres de familia y acudientes:

En atención a la circular de marzo  de 2015 que anuncia el inicio del proceso de inscripción 2015-2016, tenemos a bien  reiterarles que la fecha tope para cancelar la totalidad de inscripción en el caso de estudiantes regulares del calendario internacional es el 30 de mayo de 2015.

Les recordamos que los costos para el año escolar 2015-2016 están a su disposición desde el mes de marzo en la administración. Se hace énfasis que no se aceptan abonos y que es necesario, para que un estudiante esté matriculado en debida forma, la cancelación de la totalidad de inscripción y la correspondiente firma del contrato de prestación del servicio de enseñanza por el acudiente.

Se le solicita estén preparados para traer al colegio una fotocopia de su cédula de identidad personal pues se trata de un requerimiento a ser cumplido por los acudientes, al momento de suscribir el contrato de prestación de servicios educativos.

Le solicitamos respetuosamente cumplir con el trámite antes indicado pues hay aplicantes para cupos en los diversos niveles. Igualmente, es necesario para fines de la organización escolar, poder tener esta información oportunamente.

Saludos cordiales,

Profesora Yessica Castillo

Coordinadora

Departamento de Admisiones

INSTITUTO CULTURAL

Teléfono 230-1832 / 60308083

Mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla o Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla


Panama, May 5th  2015

Dear Parents and Guardians,

Regarding official notice dated March 2015 that announced the beginning of the enrollment process 2015-2016, we take the opportunity to reiterate you that the last date to pay the total amount of the enrollment fees for regular students of the international calendar is May 30st, 2015.

We remind you that the fees schedule for the school year 2015-2016 is available upon request at the Administration offices since March. Please note that partial payments are not accepted and that in order for a student to be duly enrolled, parents must comply with both the payment in full of total fees of enrollment and the signature of the educational services contract by the guardian.

Please be prepared to bring a photocopy of your ID as it is a requirement to be complied with by the guardian, upon the signature of the educational services contract.

We respectfully invite parents to comply with this process, as there are applicants who are requesting admission to  different levels. Likewise, having this information on time is necessary for school organizational purposes.

Warm regards,

Teacher Yessica Castillo

Admissions Department Coordinator

Instituto Cultural

Teléfono 230-1832 / 60308083

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 Documento oficial

 

 

ANUNCIO IMPORTANTE

Por razón de los días libres a inicio del presente mes, se anuncia a los padres de familia y acudientes que hasta el día martes, 5 de los corrientes inclusive, no habrá cargos por recargo. Asimismo, se les anuncia que las oficina administrativas del plantel está abierto el día sábado, 2 de mayo,

 
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Ubicación del Colegio

Pentacidad


Historia del Colegio

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International School

Enrollment process for school year 2013-2014
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Uniforme Escolar

Nuevo Uniforme Primaria

Todos los estudiantes usarán sweter polo color gris para el Calendario Regular y blanco para el Calendario Internacional. Las niñas usarán faldas tipo escocesa (ver foto) en ambos calendarios, favor separarlos a tiempo en la administración. 

Sólo son permitidos abrigos azul marino sin logos.